martes, 24 de enero de 2017

Premio Internacional Galileo Galilei

Manoli Ruiz 
AECA-AICA/Spain
Conocí a Orlando Arias, allá por el 2004, boliviano, artista por encima de todo, me emocionó su obra y poco tiempo después le invité a participar en una exposición que con motivo de la inauguración de la Fundación Artecovi, se hizo en Paseo Ermita del Santo 5, En la que tomaban parte, Roberto Mata, Mendibe Fernando de Szyszlo, junto a otros importantes artistas latinoamericanos. Fue un gran éxito de público y críticas en prensa. Más tarde, en el 2007 expuso en la Galeria que llevaba el nombre de la Fundación.   

Con motivo de ésta exposición el Presidente de la Asociación Española e Internacional de críticos de Arte, D. Tomás  Paredes escribía en la presentación del catálogo “Ciberandinos” es un espejo donde se mira una de las formas plásticas de América Latina, en la actualidad. Una visión boliviana, sin recursos a la cultura de la queja, imbuida por la solidez de una pintura elegante y atractiva, hechicera, legible y que produce placer a los sentidos y excita  el  pensamiento”; por ello Orlando dedica este trofeo a su patria Bolivia, país desconocido en el mundo de las artes plásticas, sin embargo posee una gran riqueza de culturas con identidad propia, heredada de sus ancestros.

 El pasado día 22 de enero  Orlando Arias recibe el Premio Internacional  Galileo Galilei “Al Mérito Artístico”. Fue entregado a las 16 horas, en el Palacio de Congresos, Sala Galileo Galilei, en la ciudad de Pisa (Italia), ciudad natal de Galileo Galileu. En la inauguración   estuvieron prestigiosas  personalidades del mundo de la cultura y tuvo  una asistencia de público importante.  
“Orlando manifiesta que este premio no solo va dirigido a su persona como artista, sino también a su país”; decía  D. Tomás Paredes, en la presentación de la exposición, antes citada, “….porque donde va  Orlando siempre le acompaña  su país, en cada pincelada, dejando su huella impregnada en cada rincón de sus lienzos mezclando el concepto con el sentimiento, la figura con la abstracción, el sueño con la realidad, tradición y poesía, luz y libertad, sus  raíces adquieren una dimensión universal…”
Este artista, polifacético, misterioso, tiene una habilidad especial para crear, mezcla los colores y da forma a sus personajes  de una forma magistral. Es un gran dibujante, parte importante en la pintura, para poder crear sus hermosas obras.
Ha expuesto en medio mundo, con gran éxito de crítica, tanto en Estados Unidos como en Europa, y no digamos en su país.. Le felicito por su nuevo éxito y le deseo un futuro cuajado de  premios y reconocimientos por su brillante carrera.  Su perseverancia y buen hacer han hecho de él un artista destacado en el mundo de las artes.
Ha recibido varios galardones a lo largo de su carrera, éste es uno más que engrosa las filas de su palmarés y sin duda no será el último.
¡¡Felicidades Orlando!!

Fuente: http://www.aecaspain.es/index.php/noticias/490-orlando-arias-bolivia-recibe-el-premio-internacional-galileo-galilei-al-merito-artistico

jueves, 15 de septiembre de 2016

ACTO DE INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN TEÚRGIA ANDINA

IDB Staff Association Art Gallery. Washington, USA



Palabras de Carlos Arias Morales

Damas y caballeros:

Es para mi una gran alegría poder expresar unas palabras a nombre de mi hermano Orlando Arias Morales, pintor y escritor Boliviano que a partir de hoy y con auspicios de la asociación de empleados del Banco Interamericano de Desarrollo expone sus cuadros en esta prestigiosa galería de arte. Orlando me pidió hacerles llegar sus más  sinceras disculpas por no estar presente en esta exposición, motivos de fuerza mayor impidieron su viaje desde España.

Orlando nació en el departamento de Potosí-Bolivia, en un pueblito muy pintoresco llamado “Toro Toro”, con pocos meses de edad se traslada toda la familia a la ciudad de Cochabamba donde desarrolla toda su niñez y juventud, y donde despierta desde temprana edad al dibujo y a la pintura, vienen a mi memoria recuerdos de la escuela primaria donde Orlando era muy popular pues era muy buscado y solicitado por sus compañeros y profesores para que haga dibujos en diferentes eventos, a esa edad tan temprana manejaba con maestría el lápiz negro o lápiz carbónico para hacer excelentes dibujos usando solamente el contraste del negro y el blanco, Orlando era un estudiante muy aplicado e inteligente, obtuvo diplomas de excelencia en todos los grados hasta llegar con beca completa al prestigioso colegio secundario “San Agustín” de la ciudad de Cochabamba, y es allí donde profundiza su vocación por la pintura, luego de terminar la secundaria se traslada a la ciudad de Oruro para continuar sus estudios universitarios y es precisamente esta ciudad la que le abre la oportunidad de realizar su primera exposición de pintura extendiendo luego  a Cochabamba, La Paz y Santa Cruz con exposiciones individuales y colectivas, logrando el reconocimiento merecido de las galerías de arte y ganando muchos premios en diferentes concursos de pintura.

El espíritu emprendedor de Orlando es muy grande y muy pronto empieza a sentir que el país le queda chico, pues entiende que el arte es universal y debe extenderse hacia otros confines, en la década de los 80’s decide emigrar al extranjero, luego de breves estadías en Perú, Costa Rica, Panamá y Ecuador llega a Colombia donde queda encantado de la hospitalidad colombiana, sus bellos paisajes y la amabilidad de su gente, se establece en la ciudad de Medellín donde contrae matrimonio y forma su propia familia, desde allí continua exponiendo sus cuadros tanto en Colombia como en otros países latinoamericanos.

En el año 2003, en virtud a un trabajo y vocación constante por la pintura, se le abren las puertas para exponer en la famosa bienal de Florencia-Italia, se traslada al viejo continente cuna del arte y la pintura, luego de unos meses de estadía en Italia decide ir a España donde reside desde finales del 2004 hasta el presente, en Europa ha participado en diferentes exposiciones en Italia, España, Bélgica, Francia y Austria. Deseo hacer notar que Orlando nunca ha asistido a una escuela de pintura o de arte, su formación es totalmente autodidacta, las últimas exposiciones de Orlando fueron su serie “CIBERANDINOS” , “HOMO EVOLUTIS”, y ahora nos presenta “TEURGIA ANDINA”, la palabra teúrgia era usada en la antigüedad y significa “magia para comunicarse con los Dioses”.

Deseo citar a Tomas Paredes quien es Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte acerca de esta exposición: “Antes de esta versión de su experiencia, Orlando transito el realismo, hiperrealismo, expresionismo figurativo, abstracción, para dejarse atrapar por esta figuración imaginativa, no referencial, amerindia, que da vida a una mitología andina, con Dioses y moradores del altiplano, reyes y princesas que coadyuvan a formar un imaginario genuino, límpido, donde el agua diluye al color y da formas de vida, y el fuego pone un telón de fondo a sus invenciones, que son estéticas, enigmáticas y características”.

Julia Sáenz de la asociación internacional de críticos de arte dice: “El pintor Orlando Arias Morales maneja con maestría el concepto, en paralelo al color. De su serie Ciberandinos, el artista ha pasado  a la de homo evolutis, dentro del discurso filosófico y humanista que caracteriza su obra, Ortega y Gasset habló en su célebre libro de la deshumanización del arte, Orlando Arias habla en su pintura de la deshumanización del hombre, manipulado por los transhumanistas, la cibernética, la tecnología, la robótica, el ciberespacio…. Están conformando un  nuevo tipo de hombre, que puede ser manipulado con más  facilidad. Homínidos o androides biológicos, remedos de nuestra Biología humana. Si existe un rico mundo cromático, ese es el de Orlando Arias, un pintor silencioso y observador, que sabe lograr la intensidad del color sin caer jamás en la estridencia, que nos ofrece dibujos, figuras nuevas, visionarias y proféticas, nacidas del ensueño y la fantasía, la suya es una pintura de contemplación del futuro. 

sábado, 21 de mayo de 2016

TEÚRGIA ANDINA

Presentación de la exposición de pinturas en IDB Staff Association Art Gallery en Washington DC, EEUU, del 6 al 17 de junio. Acto de inauguración el lunes 6 de junio a las 18 horas, toda la comunidad del área metropolitana de Washington DC, está invitada a este evento de arte, entrada libre. 1300 New York Ave NW. Washington DC 20577. La entrada por la galería es por la calle 13.

Orlando Arias Morales:
Agua/Fuego/Arte/Sueños


Estas líneas tratan de Bolivia y de un pintor boliviano que reside en España, desde 2004. No es fácil identificar Bolivia y lo boliviano. ¡Estaño, cobre, plata, hombres, soledad! Su diversidad telúrica y étnica, su complejidad, dificulta una visión de conjunto. Un heterogéneo convivir de caracteres, de riquezas y pobrezas, seres y heridas, que opacan una entidad identitaria. Lo que es extensible a su arte y su literatura.

Para Waldo Frank Bolivia era: ”El pedazo de tierra más rico del mundo pisado con los pies más pobres del mundo”. Lo recuerda Blanca Luz Brum, en las notas de sus andanzas americanas. País lejano y alto, oprimido, envuelto en atmosferas elevadas, nunca bien explicado. Nunca bien querido, porque ni se exhibe su entidad ni se la desvela.

No embargante, cautiva su arte y su poesía, sobre todo, su canto. Eso me da la oportunidad de poder referirme a estos ámbitos con cierta información y conocimiento. Se ha tildado de país secreto, porque no se cuenta con su actividad creadora, ni creativa, en la medida de su dimensión. El hispanista Claude Couffon, en la introducción a la antología bilingüe, Poesíe bolivienne du XXe siécle, Editions Patiño, Genève 1986, matiza como “la indiferencia se obstina en envolver a las letras bolivianas”.

Sin embargo hay autores con prestigio internacional como María Luisa Pacheco, Marina Núñez de Prado, Rodolfo Ayoroa, Cecilio Guzmán de Rojas -para Cerruto, “el mejor pintor de Bolivia”-, Fernando Montes, Roberto Valcárcel, Gastón Ugalde o Efraín Ortuño ...Y poetas de porte: Jaime Sáez, Yolanda Bedregal, Edmundo Camargo, Julio de Vega, Gonzalo Vásquez, Roberto Echazú, Eduardo Mitre, Blanca Wiethüchter o Pedro Shimose, que vive en Madrid desde hace varias décadas. 

Orlando Arias Morales, Potosí 1954, despierta al dibujo y la pintura en Cochabamba. Tras una formación azarosa y fragmentaria, comienza a exponer en Oruro, Santa Cruz, La Paz. Se marcha a Ecuador, mostrando su trabajo en Quito. Y de ahí a Perú, estableciéndose en Colombia en 1988. Desde Medellín mantiene contactos con EE.UU y Costa Rica y países europeos.

Se desplaza a Italia, en 2003, residiendo y exponiendo en Florencia y, un año más tarde, se traslada a Madrid, donde vive y trabaja al presente. Un pintor trashumante que nunca ha perdido sus raíces, cuya tradición anima su lenguaje plástico. Pinta el tiempo y el espacio imbricándolos.

Conozco el trabajo que ha desarrollado en España, escribiendo en más de una ocasión o conferenciando sobre él. Y no sólo su pintura, sino su obra literaria, Los sueños de Alejandro e Isabel que hacen de Orlando Arias un artista multifacético y plural. Con todo, son actividades distintas cuyo análisis no cabe en este espacio, que voy a dedicar a su obra plástica, a su pintura.

Su capacidad técnica, en gran medida aprendida trabajando, no tiene discusión. Es no sólo correcta, sino excelente, por lo que transita por técnicas diversas con señorío. Como prueban su pintura original y las copias que ha realizado de obras de Velázquez, Goya o Rembrandt. De todas ellas, quizá la más complicada, El regreso del hijo pródigo de Rembrandt, para el Oratorio de la Parroquia de San Sebastián Mártir de Madrid, o la del Retrato de María Teresa de Vallabriga de Goya.

Es más, con ocasión del centenario de poeta boliviano, Óscar Cerruto (1912-81), voz existencial, lúcida de sal y estaño de la Bolivia más honda, le encargué para ilustrar unos artículos sobre su poesía un retrato de Cerruto e hizo varios magníficos a la acuarela, porque Orlando Arias, está pertrechado de contrastado oficio y evidente creatividad.

Orlando Arias Morales pertenece a la generación de la diáspora, que se vio obligada a emigrar por razones económicas, sociales y culturales. Recaló en España, donde más tiempo ha vivido, haciendo una figuración indigenista, con un fogoso cromatismo, que identifican su lenguaje.

Antes de esta versión de su experiencia, de este Homo evolutis, transitó el realismo, hiperrealismo, expresionismo figurativo, abstracción, para dejarse atrapar por esta figuración imaginativa, no referencial, amerindia, que da vida a una mitología andina, con dioses y moradores del altiplano, reyes y princesas, que coadyuvan a formar un imaginario genuino, límpido, donde el agua diluye el color y da formas de vida, y el fuego pone una telón de fondo a sus invenciones, que son estéticas, enigmáticas y características.

En 2007, para su exposición en la Fundación Artecovi, escribí un texto sobre su serie Ciberandinos, que introducía e ilustraba el trabajo que había realizado en España y antes, desde 1995 a 2006. Era una pintura, que fusionaba formas y conceptos, sueños y realidad, tradición y modernidad, emoción y misterio, que anticipa la que ahora muestra.

Sus Siluetas atmosféricas, óleo sobre lienzo o cartulina, su quehacer más reciente, de este mismo 2016, representa la constitución séptuple del hombre, son vestigios del ser sobre la niebla, diálogo de colores y de sombras, que prospera en un ambiente lucido de intimidad.

Lo que vemos en esta exhibición, su serie Homo evolutis, o Teúrgia andina, de 2015, son acuarelas sobre papel y óleo sobre lienzo, que nos religan a una tradición andina con formas de absoluta vanguardia, siempre orientadas por su excelente mano de dibujante y por su clara concepción del color como un himno, solemne y sencillo, para una música misteriosa y equinoccial, que suena entre la leyenda y la vicuña.

El azar y la necesidad se unen a la imaginación y lo invisible se hace visible por mano del pintor, que administra formas y cromías hasta aproximarse a lo que veía sólo en su mente. Ensambla sueño y realidad, deseo y destino, tradición y poesía, luz y libertad, calor y color, pulcritud y posibilidad. Una pintura que se ubica en un tiempo y un espacio, para trascenderlos. El Illimani alumbra el pulso de una mano que es alma de los colores que explaya, con vocación de fragilidad y perennidad.

                                                                                                                                       Tomás Paredes                     Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spaìn
Madrid 2016

sábado, 25 de abril de 2015

ACTO DE INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN "DEL HOMBRE EVOLUCIONADO Y DEL COLOR" EN CASA DE AMÉRICA


VÍDEO



FOTOGRAFÍAS




























TEXTO DEL CONTENIDO DEL VÍDEO

Intervención de la encargada de negocios de la Embajada de Bolivia Ilse Céspedes


Excelentisimos Embajadores, Ilmo. Consul General de Bolivia en Madrid, cuerpo diplomático, señor Director General de Casa America , D. Tomas Poveda, señor D. Benito de Diego Gonzales, Crítico de Arte, invitados especiales, compatriotas bolivianos, amigos todos, buenas tardes, y muchas gracias por acompañarnos hoy aquí, en la inauguración de esta maravillosa exposición de nuestro artista boliviano Orlando Arias Morales.

Esta presentación coincide además con la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra, por lo que no hemos podido encontrar mejor ocasión para rendirle todos los honores.

Nacido en Potosí, el autor de esta exposición, que lleva por título Del Hombre Evolucionado y del Color, nos introduce con sus pinturas en un mundo mágico que combina con maestría un armonioso contraste de luces y tonos. Escenas llenas de dulzura y sutileza que, al mismo tiempo, nos transmiten una fuerza e intensidad inusual.

Esta capacidad ha provocado que parte de la crítica haya denominado a Orlando Arias “hechicero del color” gracias, sobre todo, a esa virtud de fundir tierra, mujer y hombre en una misma esencia.

Con trazos de imaginación y vida, el pintor nos hace vibrar y sentirnos parte de un universo mágico, como si fuese la propia tierra la que nos hablase desde el fondo de su alma.

La obra hoy aquí presente representa como pocas una constelación de colores que se suceden como estados de ánimo y sentimientos. Un canto por lo visual, que es también reflejo de la diversidad de nuestro país y de la devoción que siente el artista por la Madre Tierra.

Orlando Arias nos acerca retazos de Bolivia a través de los rostros de sus pinturas, y nos transmite el paisaje del trópico y las alturas con tal intensidad que casi somos capaces de sentir su aroma.

La obra del pintor es un alegato por la vida, y qué mayor fuente de vida que la propia Madre Tierra. Esa que gracias a Bolivia festejamos hoy a nivel internacional, producto de la resolución aprobada por las Naciones Unidas en el año 2009, cuando el Día Internacional de la Madre Tierra fue aprobado por unanimidad a propuesta de nuestro país.

Sin duda, Bolivia encabeza a nivel mundial el compromiso firme de defender los derechos de la Madre Tierra.

Gracias al Estado Plurinacional y a nuestra vigente Constitución, podemos asegurar que hoy, la Madre Tierra, tiene en todos y cada uno de nosotras y nosotros el calor de un hijo, goza de derechos y es reconocida como origen del Vivir Bien.  

Muchas gracias!


Palabras de Dn. Benito de Diego Gonzáles, Miembro de la Asociación Internacional, Española y Madrileña de Críticos de Arte


Conozco a Orlando Arias desde hace algunos años. Y siguiendo su trayectoria y obra he descubierto en Orlando a un personalísimo pintor, con obra prolija, llena de poesía, de misterios y de emociones, al que he referenciado y referencio como un artista de gran personalidad y enorme creatividad. Como un gran pintor.

He comprobado que, además, es un gran hombre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco.

Sensible, altruista y compasivo,  como queda patente en la dedicatoria de su “opera prima” literaria. Dice Orlando en ella: “Dedico este libro/a mis padres que Dios tenga en su gloria/a mis hijos/y a toda la humanidad”.

Aquí está dicho todo. Estas palabras no precisan otra glosa. Esta es la personalidad del personaje. Estos son sus valores y sus poderes de humanista contemporáneo.

Orlando Arias Morales, nacido en Potosí, en 1954, siguiendo una larga y fructífera carrera, con exposiciones, desde 1976, en las más importantes ciudades de Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Chile, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Francia y España, lleva en su memoria y en su corazón los coloristas retratos de su Valle natal, en el que discurre su niñez y que imprimen en su mente las improntas de las vivencias que , arraigadas en atavismos ancestrales, conforman las formas de vida y la idiosincrasia de este mágico país, su país, alimentado permanentemente por la realidad folklórica de un pueblo, al que queda unido con los sutiles e indestructibles grilletes del espíritu.

En este sentido su compatriota  Evangelina Navia * reconoce en la pintura del Orlando Arias “sus raíces, que se expresan en sus colores, estos colores que son la esencia de su identidad y representan sus ancestros y la diversidad de su tierra boliviana, que está enraizada en la hondura de su naturaleza y en su espíritu artístico”,  pues  la riqueza de colores y el empleo de los contrastes es muy propio de aquellos países andinos, añado yo.

Pintura, la de Orlando, de un barroquismo icástico, si se me admite el oxímoron, pues fluye de lo más prístino de su ser y de su cultura original.

Hacemos nuestras las palabras del crítico de arte, Juan Cobo cuando, glosando al pintor, dice: “Orlando es un hombre que tanto lucha por los conceptos, como ofrece simbolismos más o menos intangibles, pero que él controla y domina y para los que busca las formas adecuadas, precisando más, sus formas exactas”, lo que da como resultante, añadimos, una pintura icónica, en la que la figura pasa a ser el soporte de abstractos y esenciales gestos y ademanes.

Es, desde luego, pintura simbólica, que precisa de cierta hermenéutica interpretativa, pero ante la que nadie queda indiferente, pues, por demás, su estética formal es atrayente por su fuerte y contrastado colorismo arraigado en un sustrato etnológico, que imprime un fuerte carácter a sus obras.

La pintura de este artista expresa un meta-realismo, inscrito en el arte de la subjetividad y que se  introduce en los espacios que penetra la fantasía, aspecto que Joan Lluís Montané reconoce, cuando dice que “Orlando Arias es un metafísico que profundiza en lo surreal, para instalarse en la prodigiosa evidencia de lo que existe en un ámbito más profundo que la esencia onírica y más próxima a la mirada del más allá”

Orlando Arias es un pintor, (y también un escritor), como se ha dicho humanista, de un humanismo místico; introvertido, sumido en sus pensamientos filosóficos, quizás origen  de su exterior retraído, sin embargo es persona rica en convicciones arraigadas y decidido a expresarlas y defenderlas, tanto plástica, como literariamente.

“Su pensamiento, siempre inquieto, inquisidor y en busca de verdades, va plasmando sus convicciones y propuestas en un crecimiento espiritual de inigualable expresividad”, como señaló  el crítico de arte argentino, Antonio Gabriel Guzzo, lo cual, añadimos, da como resultado una pintura que evoca, y aún más, provoca emociones.

Esta exposición, que hoy se inaugura en esta galería Guayasamín,  me parece de un gran acierto, así como la fecha elegida, dedicada a la Mama Pacha,  pues, de una parte, encuentro a la pintura de Orlando Arias muy entroncada con la del genial quiteño, presentando con el mismo una notable paronomasia estilística, si bien la pintura de Orlando Arias tiene una mayor riqueza cromática y de contrastes.

De otra parte, veo esta espléndida exposición como metáfora de una “challa”, que Orlando Arias ofrece a la Mama Pacha, como, a su vez, metafórico “yatiri” ceremonial, de una oblación en la que arde el fuego intenso de los colores puros y luminosos de sus cuadros, llenos de poesía y de provocación sutil.

Tengo la firme convicción de que el arte de Orlado Arias merece un mucho mayor reconocimiento público, del que el que hoy se la concede.

Por ello hago aquí un alegato, a mi mismo y a quienes puedan escucharme, en el sentido de que no se deje que sea la historia la encargada de hacer justicia a este singular artista. Es a esta generación a la que corresponde hacerlo.

Termino:

Felicito efusivamente a los organizadores de esta esplendida exposición por su acierto y, desde luego, felicito a Orlando Arias, deseándole el mayor de los éxitos, porque lo merece.

Gracias















sábado, 4 de abril de 2015

ÓLEOS Y ACUARELAS DE ORLANDO ARIAS EN CASA AMÉRICA




Orlando Arias prepara su exposición “Homo Evolutis” para 2015
L.M.A.


El pintor boliviano Orlando Arias, afincado en Madrid, prepara su exposición de Óleos y Acuarelas 2014 para la próxima temporada, tanto en España como en su país natal. El tema de los Ciberandinos y del Homo Evolutis (Hombre Evolucionado) están presentes en su singular iconografía de personajes que buscan la luz con sus lámpara encendidas.
Orlando Arias Morales (Potosí, Bolivia, 1954) está considerado como uno de los mejores acuarelistas del momento. La crítica de arte Julia Sáez-Angulo, de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. AICA ha escrito sobre su obra:
“La verdadera literatura es la fantástica, afirmaba el escritor Jorge Luis Borges, frente a la literatura realista que hablaba de lo cotidiano e inmediato. Algo similar cabría decir del arte figurativo; el que nace de la imaginación y la fantasía es más singular, más personal de un artista, que el realista del que sólo busca la mímesis de la naturaleza o del modelo.


El pintor –también escritor- Orlando Arias Morales, maneja con maestría el concepto, en paralelo al color. De su serie de Ciberandinos, el artista ha pasado a la de Homo Evolutis, dentro del discurso filosófico y humanista que caracteriza su obra. Ortega y Gasset habló en su célebre libro de la deshumanización del arte; Orlando Arias habla en su pintura de la deshumanización del hombre, manipulado por los transhumanistas. La cibernética, la tecnología, la nanotecnología, la robótica, el ciberespacio… están conformando un nuevo tipo de hombre, que puede ser manipulado con más facilidad. Homínidos o androides biológicos, remedo de nuestra biología humana.
El pintor andino domina el equilibrio de la forma y el color en sus óleos y acuarelas, para no dejarse avasallar en exceso por el concepto que las genera. Fondo y forma constituyen la esencia de esta pintura de dibujo imaginativo y fabulado, de cromatismo encendido y brillante. Pintura de génesis en sus propia raíces. Obras de arte que revelan el dominio de un maestro.
En su iconografía reciente vemos figuras oferentes, cristalizadas, lampadarias, canéforas, cariátides, encastilladas, ensimismadas… Formas y figuras simbólicas que condensan un misterio.
Contemplación y Reflexión


Si existe un rico mundo cromático, ese es el de Orlando Arias, un pintor silencioso y observador, que sabe lograr la intensidad del color sin caer jamás en la estridencia, que nos ofrece dibujos, figuras nuevas, visionarias y/o proféticas, nacidas del ensueño, el duermevela o la fantasía. En suma, de la imaginación creadora. La suya es una pintura de contemplación de futuro, que él no quiere transcribir plásticamente como amenaza, sino en todo caso como reflexión y advertencia. Pintura más allá de la utopía y la ucronía. Testimonio simbólico que no pierde el aura del arte.
Homo Evolutis, -hombre evolucionado-, es una serie pictórica nueva en la trayectoria artística de Orlando Arias. Un punto y aparte o quizás una vuelta de tuerca en su creatividad, en el mundo de su pensamiento. Viajero, cosmopolita, hoy afincado en Madrid, el pintor andino se entronca con firmeza en la fecunda familia de artistas como Kandinsky o Paul Klee, creadores de mundos y expertos del color. Una saga noble. Una línea de artífices que renuevan la manera de ver el arte, sin apartarlo de una de sus cimas, la belleza. El arte no existe. Sólo existen los artistas, dice Ernst Gombrich en su Historia del Arte (1950). Los artistas que generan una obra con identidad propia, como es el caso de Orlando Arias”.



lunes, 14 de octubre de 2013

Mesa redonda en torno al pintor y escritor Orlando Arias


Auditorio del Centro Cultural "Nicolás Salmerón"
10 de octubre de 2013
Madrid, España



Con motivo de la exposición del artista boliviano, residente en Madrid, Orlando Arias en el centro cultural Nicolás Salmerón de Madrid, el día 10 de octubre de 2013, se ha llevado a cabo una mesa redonda en la que se debatió sobre su pintura colorista y hermosa, también se habló de de su novela "Los Sueños de Alejandro e Isabel". La exposición fue comisariada por Manoli Ruiz.

Los intervinientes en la mesa redonda fueron Tomás Paredes, presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA,  los críticos de arte Benito de Diego y Jesús Cobo y Evangelina Navia Villegas, Encargada de asuntos culturales de la Embajada de Bolivia en España.


Tomás Paredes Romero dijo: "El motivo que nos reúne es hablar de la obra de Orlando Arias Morales, es un pintor y escritor boliviano, nació en Potosí, vive en España desde hace nueve años, aquí ha hecho una buena parte de su obra plástica…. Al poco de llegar se le hizo una exposición en la fundación de Artecovi donde presentó su obra de ciberandinos, que eran como personas cibernéticas ubicados en el mundo andino eran unas obras preciosas, se le hizo un catálogo donde anotamos la calidad que tenían las obras, Orlando ha seguido trabajando y luego ha publicado una novela que ahora se va hacer una segunda edición"

"Un ser encantado por la belleza"

Evangelina Navia Villegas expuso: "Vi un poco lo que Orlando está haciendo, … me voy a acoger un poco de algunas ideas que han ido marcando, nuestro pintor boliviano llamado el hechicero del color, que en esta exposición ha sido llamado así, como bien dice Jorge Ernesto Ibañez Vergara, poeta y crítico de arte “Hablar con el maestro Orlando Arias, es como hablar con un ser encantado y seducido por el duende de la belleza, como si en ese instante fuera tocado por la varita mágica, donde su alma se expresa a través de la creación pictórica, y es ahí, en la línea del pensamiento donde se genera la belleza, donde el arte del color domina el alma humana, donde su creación es arte, es belleza, tanto como los sonidos del color”…. Yo quiero concentrarme en tres elementos que a mi me llaman la atención y me sobrecogen de Orlando Arias, uno de esos elementos que está muy presente en su obra son sus raíces que se expresan sus colores, estos colores que son la esencia de su identidad y representan sus ancestros y la diversidad de su tierra boliviana que está enraizada en la hondura de su naturaleza y en el espíritu artístico, esto es un tema clave en la obra de Orlando y aunque dejó Bolivia hace mucho tiempo, muy jovencito, la patria le acompaña calladamente como una sospecha o un atisbo de sus creaciones ….. sus obras vienen a ser del trópico como de las alturas, el colorido intenso y de contrastes, contrastes armoniosos, delicados y a la vez contundentes para marcar espacios y esencias, su pensamiento siempre inquieto, inquisidor en busca de verdades para plasmar sus convicciones y propuestas en un crecimiento espiritual….. otro elemento que también me ha llamado la atención de Orlando es su silencio y su sencillez humana que de alguna forma contrasta con el color y fuerza de sus obras… otro de los elementos que también es importante en Orlando es el sentimiento, su experiencia de vida, no solo en su patria..."

Novela "Los Sueños de Alejandro e Isabel"

Intervención de Benito de Diego González, poeta y escritor:  Vamos hablar un poco de la novela “Los Sueños de Alejandro e Isabel” que es la obra de Orlando Arias que ya ha publicado y está ya la segunda edición corregida y aumentada. Conozco a Orlando Arias desde hace algunos años, este conocimiento vino de la mano de mi querida compañera de la Asociación Española de Críticos de Arte, infatigable animadora cultural Manoli Ruíz, asistí a una exposición de pintura de Orlando de donde ella era comisaria como lo es también de esta exposición, desde entonces para mi Orlando es un personalísimo pintor, con obra prolija, llena de poesía, de misterios y de emo­ciones, al que referencié como un gran artista. Des­pués he comprobado que además es un gran hom­bre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco; sen­sible, altruista y compasivo, 

               Orlando Arias Morales, es pintor pero también escritor, en ambas facetas nos trae la riqueza de los colores del valle boliviano donde se sitúa su Potosí natal, nació en 1954, inició una fructífera carrera con exposiciones desde 1976 en las más importantes ciudades de Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Chile, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Francia y España

               Orlando Arias es, como se ve, un espíritu cosmopolita y además un soñador. Al igual que en su pintura, en “Los sueños de Alejandro y de Isabel”, el autor se expresa en un meta-realismo, que supera la memoria de los sueños, para introducirse en los espacios de la fantasía.

               La historia que cuenta en su libro, en parte crónica de un tiempo y de una sociedad, tiene sus raíces, no solo en el Valle de donde es oriundo, sino también, como él dice, “en el influjo que los ances­tros ejercen sobre el alma de cada uno”, ya que, en efecto, su narración es muy propia de aquellos paí­ses andinos, en los que transcurrió su infancia y sus primeras impresiones vitales, de las que toda per­sona es feudataria.   

               En la obra de Orlando Arias, como en su pintura, aparecen los colores que dan vida a un ri­quísimo mundo cromático, alimentado permanen­temente por la realidad folklórica y popular de su país. Orlando Arias es además y sobre todo un altruista, que ama a sus próximos y a sus lejanos. A su prójimo, a sus hermanos. A la Humanidad. La compasión es su virtud relevante. Iluminado por ella ha concebido la historia que da contenido a su libro y la ha plasmado con el arre­bato que da la pasión.  Es una crónica apasionada del quehacer de dos seres entregados a hacer el bien y ha impedir el mal que la injusticia supone

               La obra se desenvuelve entre el natu­ralismo de la experiencia más escueto y la fantasía más exuberante, que va desde, (sigamos a Italo Cal­vino), lo fantástico visionario a lo fantástico mental, no despreciando la ciencia ficción, por dos vías que se entrecruzan en el transcurso de la peripecia del relato y que es explicada mediante el monólogo continuado de un narrador omnisciente. Finalmente la narración toma un sesgo sorprendente, que de alguna forma nos remite al universo kafkiano, de cuyo espíritu está impregnada toda la obra, al unir lo fantástico y lo verdadero en una acción proyec­tada a un futuro nebuloso.

                Son muchos los personajes, tanto reales como oníricos. Sin embrago el autor prescinde de cualquier diálogo interpersonal. El único diálogo existente es el que el autor establece con el lector al que dirige sus palabras y pensamientos.

               La obra recoge las utopías que de un humanismo radical y fabiano, puro e ingenuo, en el que se desgranan los paradigmas de una sociedad, en la que la injusticia es doblegada por el tesón de quienes hacen de la justicia su arma y armadura contra el poder y el egoísmo.

               La lectura y la comprensión del texto son inmediatas, sin complicaciones estilísticas, que pu­dieren difuminar y entorpecer el discernimiento del mensaje y el autor lo consigue mediante el empleo de un léxico directo y sencillo.

               El relato, siguiendo un proceso diacrónico, está compuesto por un caleidoscopio de escenas que explican las historias de los dos protagonistas, Isabel y Alejandro, a los que las circunstancias unen y así continúan hasta más allá del fin de la narración, que está plena de inocencia.

               La peripecia de Isabel está narrada en un estilo radicalmente realista, naturalista, en el que no se ahorran los detalles de la crueldad, a los que puede llegar el egoísmo de los poderosos, en su relación con sus semejantes, según la experiencia nos demuestra día a día y podemos constatar, si nos mantenemos atentos al clamor de los oprimidos.

               Alejandro es coprotagonista de la historia de Isabel, pero al mismo tiempo es protagonista de la historia que en los sueños tiene, en los que aparece como caballero de Camelot valedor y salvador de Isabel, a la que acechan peligros innúmeros e inimaginables. Solo imaginables en el mundo onírico en el que el protagonista se desenvuelve. Así como la historia de Isabel es una imagen fiel de los acontecimientos reales que componen  su entramado, los sueños de Alejandro constituyen una gran metáfora con la que el autor describe la lucha por conseguir los ideales del protagonista entre los que destaca su afán por salvar y proteger a su señora. La narración puede leerse de corrido, siguiendo su discurrir cronológico, o puede leerse abriendo el libro por cualquier capítulo, pues que cada uno de ellos constituyen de por si un relato en el que se da, según la preceptiva clásica: Un planteamiento, un nudo y un desenlace.

               A esta obra, por tanto, (yo diría, que a toda narrativa), hay que acercarse con actitud meditativa e, incluso, introspectiva, para llegar a descubrir la esencia y el fundamento de toda proposición, sea racional o ideal, que en ella se explicita. Es decir, debemos abordar su lectura con una disposición intelectual abierta a las consecuencias del impacto, inmediato y subsiguiente, que pueda producirnos, para aprovechar aquello que el texto y el contexto nos propone y vibrar y emocionarnos con ello. Aceptado esto, entiendo, con el autor, que es así como el futuro lector debe acercarse a esta narración, y solo bajo esta óptica, ha de entenderse la advertencia que nos hace en la Introducción a la narración, cuando escribe: “hay que leerla con mente abierta, receptiva, sin prejuicios de ninguna clase, desprovisto de todo interés personal y hacer volar a nuestra imaginación, para capturar la magia y los misterios que encierra el Universo”.

 Pintor meta-realista

 Intervención del poeta Jesús Cobo: "En las pinturas de Orlando, los temas tienen un protagonismo esencial que nos cultiva de alguna forma, cuando yo veía los temas de sus últimas exposiciones, digo pero este hombre qué nos quiere decir, qué nos propone, su pintura es una queja? es un lamento? El simbolismo que tiene esta pintura supone una propuesta de cambio? Hay que tener en cuenta que la humanidad lamentablemente ha sufrido transformaciones terribles, la historia ha conocido períodos de enorme inhumanidad, …. podemos pensar que este tipo de situaciones están superadas, pero desgraciadamente nos encontramos con una situación nueva en que lo inhumano ha sido sustituido por la des-humanidad, veo en la pintura de Orlando un intento agónico de lucha contra los terribles espacios de deshumanización, contra las torres de soledad de nuestro tiempo. Existe después otra cosa que me ha llamado mucha la atención, no en esta fase que podemos llamar conceptual de los temas sino una fase expresiva el tratamiento que tiene de la forma, es un gran hacedor de formas,  …, Orlando es un hombre que lucha por los conceptos, como ofrece simbolismos más o menos intangibles pero que el controla y domina y para los que buscan formas adecuadas. La búsqueda de la forma en Orlando es interesantísimo, es un proceso que no que no conozco, que no controlo, que me falta conocimiento y él en su forma de elaborar que se ve en su obra, es un hombre que lucha con la forma y que busca no una nueva vestidura para el concepto, sino su forma exacta …. He pensado mucho si Orlando arias es un pintor surrealista, entendiendo sus orígenes como sobre-realismo o super-realismo, me parece que Benito a dado con la palabra adecuada, me ha gustado mucho que ha fijado como meta-realismo, creo que eso es esencial pensar que estamos ante un pintor meta-realista que utiliza fórmulas mucho más elaboradas ….. el color me parece en Orlando un complemento esencial de la forma, en el fondo él entiende el color como parte de la forma, no voy hablar de la composición ni voy hablar del color, pero si quiero referirme a una sintaxis muy importante, una sintaxis brevemente agresiva ante el espectador de las obras de Orlando, es un sintaxis de ritmos, él tiene unos ritmos muy peculiares, son las que hacen tan atractivas sus obras y sus pinturas …. Aparte los componentes puramente artísticos que puede haber en ella y que pueda tener en su personalidad, en su temperamento lo que verdaderamente le hace un pintor, un enorme pintor que sabe lo que pinta y que controla lo que pinta, en ese sentido tiene una sintaxis muy infinita, pero verdaderamente atractiva   … está reflejado en mi sencilla opinión de viejo aficionado de la obra de un artista importante de una cultura, de nuestra cultura que está muy integrada …"

Cierre del acto

Tomás Paredes, concluyó: "Yo quería aportar alguna idea respecto a lo que se ha dicho con respecto a la obra de Orlando y sobre todo es su relación que tiene con el mundo andino, con Bolivia que Waldo Frank lo definía como “el trozo de tierra más rica del mundo pisado por los pies desnudos más pobres del mundo”, me parece que era una metáfora que hacía, hoy Bolivia tiene otra realidad, pero hay personas que también están fuera un poco trashumante como Orlando que ha nacido en Potosí y que vivió en Cochabamba, que expuso en Oruro, pero luego se fue a Colombia, ha sido un poco trota camino, que recae en Italia y que expone en Florencia, si estamos hablando de un hombre con una trayectoria larga, de Florencia salta a Barcelona, de Barcelona viene a Madrid y aquí emprende otro tipo de pintura, pero es bonito ver esa relación con el mundo andino, tiene una serie de cuadros que llama serie abstracta o son la mayoría abstractos, pues sin embargo en uno hay una cabeza absolutamente andina y está mezclando la figuración con la abstracción, el concepto con el sentimiento, sus raíces con una forma digamos con un sentimiento global y quiero resaltar porque soy anti globalización, yo creo que la globalización es una estupidez que el mundo se ha marcado, no solo aquí, el mundo de hoy es global, pero para qué queremos viajar si vamos a ver las mismas cosas, para qué queremos ir a la India si no vamos a descubrir nada porque las generaciones jóvenes hacen lo mismo que aquí, pretenden lo mismo que aquí, lo mismo puedo decir de todos los países, entonces es de muy alabar que las raíces de unas personas que se justifiquen y se viven cien en sus obra …. Por eso quería resaltar esta idea de Orlando porque me parece admirable que uno vea esa pintura y tenga que decir que es un personaje andino el autor, puede ser boliviano o puede ser los andes, ahí se ve una idea, es de valorar, por ejemplo cómo se va valorar una obra de Gabriel García Márquez cuando escribe “Cien años de soledad”, si lo que está contando es el submundo y el mundo, está contando la forma de ser del Caribe, eso no se puede globalizar, eso se da allí y un hombre con una mano maestra hace pues una novela magistral, como Orlando pinta lo que allí ve y lo que allí recuerda porque ha estado en muchas partes del mundo, pero es muy bueno esa relación con su país de origen y aunque España lo ha acogido con fraternidad, con simpatía, …. Cada arte tiene que tener la seña de identidad donde nace, es decir según su tradición porque si no sería un arte importado".